Claustrofobia

La Claustrofobia, curar la claustrofobia

La claustrofobia es una de las fobias más comunes de la ansiedad. Por claustrofobia, podemos entender que es un miedo irracional y exagerado a permanecer en un espacio cerrado pequeño como un ascensor, una cueva, túneles, metro etc.

Síntomas físicos de la claustrofobia:

A pesar de ser un miedo, la persona cuando se ve en una situación que le provoca claustrofobia, puede experimentar una serie de síntomas físicos tales como hiperventilación

Taquicardias

Sudoración

Ataque de pánico

Tensión muscular

Causas de la claustrofobia.

Las causas pueden ser muchas, y en algunos casos no hay motivo aparente para padecer claustrofobia, pero los síntomas más comunes son.

Recuerdo de alguna mala experiencia en un espacio cerrado.

El paciente padece ansiedad

Trastorno de la infancia

Factores genéticos

Por suerte, existen un gran número de remedios naturales que pueden ayudarnos a aprender como curar la claustrofobia y los miedos irracionales a permanecer en espacios pequeños.

Remedios para la clautrofobia:

Remedio 1 para la claustrofobia (Hipnoterapia): Es quizá una de las mejores terapias naturales para curar la claustrofobia. Gracias a los mensajes positivos que mandamos al subconsciente, podemos acabar rechazando todos los miedos que padecemos.

Remedio 2 para la claustrofobia (Naturopatía): Se prescribe un régimen basado en alimentos sanos y que no contengan ninguna sustancia excitante como el café, bebidas excitantes etc.

Remedio 3 para la claustrofobia (Suplementos Alimenticios): Cuando la claustrofobia es debida a un proceso de ansiedad, se necesita aplicar primero remedios para la ansiedad, y posteriormente iremos tratando la claustrofobia. Para ello podemos tomar suplementos de Vitamina B para regular el sistema nervioso central.

Remedio 4 para la claustrofobia (Plantas medicinales): Las plantas medicinales relajantes, también pueden ser muy buenas para curar la ansiedad. Aquí podéis ver un listado de plantas relajantes.

Remedio 5 para la claustrofobia (Psicología): La psicología también es una buena terapia para curar la claustrofobia. El psicólogo, intentará conocer la causa principal y mediante terapia cognitiva iremos dándonos cuenta de que no tenemos motivo para tener esos miedos irracionales.

Remedio 6 para la claustrofobia (Digitopuntura): La digitopuntura nos puede servir como remedio de emergencia para la claustrofobia. Haciendo presión con el dedo pulgar sobre la palma de la mano y masajeando, relajaremos el sistema nervioso y disminuirá la sensación de angustia.

Remedio 7 para la claustrofobia (Homeopatía): También podemos recurrir a la digitopuntura para curar la claustrofobia. Normalmente se receta Argentum nitricum como remedio homeopático para tratar esta fobia.

Remedio 8 para la claustrofobia (Flores de Bach): El mímulo es el remedio floral del Dr. Bach que ayuda a curar los miedos irracionales. También podemos combinarlo con el álamo temblón y con el heliantemo.

via Consejos Naturales.

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Claustrofobia según PREVI

¿Qué es la Claustrofobia?

¿Le aterra la idea de quedarse encerrado en un ascensor? ¿Le da miedo meterse en un aparcamiento subterráneo o pasar por un túnel? ¿Le asusta ir en autobús, en tren o en un avión? ¿Sería capaz de estar en una habitación oscura, pequeña y cerrada durante algún tiempo?

Las personas con claustrofobia se caracterizan por padecer un miedo intenso a situaciones relacionadas con espacios cerrados: habitaciones pequeñas, habitaciones cerradas, sótanos, bodegas, túneles, ascensores, el metro, etc. En general, estas personas no suelen tener miedo sólo a una de estas situaciones, sino que experimentan temor en cualquier situación que implique cierre, restricción o confinamiento, como por ejemplo, estar debajo del secador de la peluquería, esperar en la cola del supermercado, atravesar unas puertas giratorias, meter la cabeza debajo del agua, etc. Además, el temor no se centra sólo en el espacio cerrado en sí mismo, sino en lo que podría ocurrir “dentro” de ese espacio. Por ejemplo, la persona teme que en el ascensor no habrá suficiente aire, no podrá respirar y se ahogará.

La claustrofobia incluye dos componentes:

Miedo a la restricción. Es decir, al confinamiento, ya que los espacios cerrados pueden suponer una limitación de movimientos, la persona manifiesta “sentirse atrapada”.

Miedo al ahogo. La persona manifiesta una sensación de falta de aire, de asfixia.

Cuando una persona con claustrofobia se encuentra en las situaciones temidas, experimenta una gran preocupación y temor, también experimentan sensaciones corporales, como por ejemplo, palpitaciones, temblores, sudoración, molestias gastrointestinales, confusión, etc. Todos estos síntomas suelen remitir de forma rápida en cuanto se abandona la situación de cierre. Lo cual lleva a la persona a intentar evitar todas estas situaciones, es decir, a no enfrentarse a aquello que teme.

Otras veces, aunque se enfrente a esas situaciones lo hace experimentando una gran ansiedad y por tanto puede que intente protegerse de algún modo (por ejemplo, situarse cerca de una ventana de la habitación, sentarse en la última fila del cine, o sentarse cerca del pasillo, en el tren, etc.). Asimismo, puede que también aparezca ansiedad anticipatoria, esto es, mucho antes de que la persona tenga que enfrentarse a la situación temida, ya aparecen sensaciones corporales y pensamientos perturbadores.

La claustrofobia es una de las fobias específicas con una prevalencia más alta, sin embargo, no todas las personas con claustrofobia buscan ayuda profesional para superar su problema. Existen varias razones que explican esto último:

Muchas de estas personas manejan su problema “evitando activamente” las situaciones que impliquen cierre.

La mayoría de estas personas desconocen que este problema puede llegar a desaparecer con un tratamiento apropiado.

La persona suele buscar ayuda especializada sólo cuando su problema interfiere de un modo notable en su vida (en su trabajo, en su familia, en sus relaciones sociales, etc.)

Muchos claustrofóbicos se han resignado y han aprendido a vivir con su problema

Puede que estés leyendo estas líneas porque te identificas con las descripciones que se han ofrecido del problema. Las preguntas del cuestionario rastrean la presencia de algunos de sus aspectos característicos. Si lo deseas, puedes contestarlas, teniendo en cuenta que no sustituyen el proceso de evaluación que se lleva a cabo para establecer un diagnóstico psicológico, pero supone un primer acercamiento y una exploración preliminar del mismo.

Si además, sientes un malestar importante ante la posibilidad de enfrentarte a este tipo de situaciones, o alguna de las áreas de tu vida (ocio, laboral, académica, familiar, etc.) se ha visto afectada por este problema, es posible que tengas este problema. Pero, recuerda: esto es sólo una aproximación al proceso de evaluación necesario antes de aplicar cualquier tratamiento. Si crees que puedes tener este problema, acude a un profesional que te asesorará para que puedas decidir si quieres recibir tratamiento.

via PREVI – psicología y realidad virtual.

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Claustrofobia – Miedo a los espacios cerrados

Se define como un persistente, anormal y injustificado miedo a permanecer en un espacio cerrado.

Esta fobia puede ser consecuencia de una mala experiencia (como por ejemplo, haberse quedado encerrado en un espacio cerrado) o también indirectamente (por escuchar relatos de personas a las que les haya sucedido algo parecido). Las personas que padecen de este miedo a los espacios cerrados (se estima que entre un 2 y un 5% de la población) suelen evitar en consecuencia los ascensores, el metro, los túneles, las habitaciones pequeñas, hasta las puertas giratorias les pueden presentar dificultades, así como también el uso de equipos para técnicas de diagnóstico médico como el TAC. No temen al espacio cerrado en sí mismo, sino a las posibles consecuencias negativas por encontrarse en este lugar. Por ejemplo, temen quedarse encerrados para siempre o a morir asfixiados, debido a que creen que no hay suficiente aire en espacios cerrados. Asimismo, muchos espacios pequeños y cerrados implican poca libertad de movimientos, lo que hace que las personas claustrofóbicas se sientan muy vulnerables.

Al anticipar que van a entrar, o al ingresar a un espacio cerrado, quienes sufren esta fobias.com.es”target=”_blank”title=”Fobias” >fobia experimentan una ansiedad intensa y síntomas tales como falta de aire, mareo, palpitaciones, etc. Los fóbicos tienden a evitar los espacios cerrados, a los cuales describen con la sensación de estar atrapados sin una salida.

Se puede reconocer que una persona sufre de claustrofobia si presenta algunas de las siguientes conductas: al entrar a un cuarto, chequea dónde están las salidas, se sitúa cerca de ellas y se siente incómodo si las puertas o las ventanas están cerradas; evita conducir o entrar a un automóvil durante la hora pico de tráfico; evita usar el ascensor y escoge las escaleras, aunque sean muchos pisos; en una fiesta llena de gente, elige situarse cerca de las salidas; siente pánico si se cierra una puerta en la habitación donde está.

La claustrofobia se trata con psicoterapia, técnicas de relajación y visualización, terapia cognitiva del comportamiento y en algunos casos medicamentos, como los antidepresivos o los ansiolíticos.

Algunos especialistas relacionan la claustrofobia con la agorafobia (miedo a los espacios abiertos) ya que las consideran dos caras de la misma moneda. En ambas fobias, quienes las padecen reconocen que sus temores son irracionales, pero no pueden controlarlos. Los síntomas de ansiedad experimentados son similares. Y en ambos casos, Claustrofobiaa la fobia comienza por enfrentar los propios temores.

via Claustrofobia – Miedo a los espacios cerrados.

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Claustrofobia según La Ansiedad

AYUDA CLAUSTROFOBIA

Consejos para superar la claustrofobia. Se define como un persistente, anormal y injustificado miedo a permanecer en un espacio cerrado. Esta fobia puede ser consecuencia de una mala experiencia (como por ejemplo, haberse quedado encerrado en un espacio cerrado) o también indirectamente (por escuchar relatos de personas a las que les haya sucedido algo parecido).

Las fobias.com.es”title=”Fobias” >fobias se caracterizan por un miedo irracional ante una circunstancia o situación determinada. Cuando ese miedo se presenta como consecuencia de sentirse atrapado en un espacio pequeño, o que se percibe como tal, se denomina claustrofobia. Un problema que afecta aproximadamente al 5% de la población y que se clasifica dentro de las denominadas fobias específicas, es decir, aquellas que describen el miedo a algo concreto.

Las personas que padecen de este miedo a los espacios cerrados (se estima que entre un 2 y un 5% de la población) suelen evitar en consecuencia los ascensores, el metro, los túneles, las habitaciones pequeñas, hasta las puertas giratorias les pueden presentar dificultades, así como también el uso de equipos para técnicas de diagnóstico médico como el TAC. No temen al espacio cerrado en sí mismo, sino a las posibles consecuencias negativas por encontrarse en este lugar. Por ejemplo, temen quedarse encerrados para siempre o a morir asfixiados, debido a que creen que no hay suficiente aire en espacios cerrados. Asimismo, muchos espacios pequeños y cerrados implican poca libertad de movimientos, lo que hace que las personas claustrofóbicas se sientan muy vulnerables.

El psicoanálisis, que ha estudiado la etiología y génesis de esta fobia, considera que va unida a sentimientos de culpabilidad producidos por un desarrollo anómalo de la sexualidad. También aparece con frecuencia ligada a sentimientos de angustia que se remontan a la infancia y que pueden tener o no una causa específica. Las relaciones con la madre, en las que se dan sentimientos ambivalentes (amor-odio), se han descrito también como causa de este tipo de fobias. El mecanismo por el que se forma es el genérico de toda fobia: el miedo interior impulsivo se desplaza hacia un objeto externo.

Consejos para superar la claustrofobia

Consejo Clínico Ortodoxo para la claustrofobia: El médico prepara una historia clínica detallada del paciente, y quizá le efectúe pruebas para saber si el trastorno es producto de la ansiedad o genético. El tratamiento de la ansiedad grave puede requerir la intervención de consejeros y la administración de medicación para aliviar los síntomas y ayudar al paciente a afrontar mejor las situaciones que lo atemorizan. Los médicos prescriben a veces una terapia conductista, en la cual se expone gradualmente al paciente a las situaciones que lo angustian. Este tratamiento puede combinarse con una psicoterapia en la que participen el paciente y sus familiares.
Consejos de Hipnoterapia para la claustrofobia: Después de conversar con el paciente, el terapeuta lo hace entrar en un trance hipnótico durante el cual le propone realizar cambios en su comportamiento y en su manera de reaccionar ante los estímulos del mundo exterior; el objetivo es que el inconsciente recuerde después los cambios sugeridos. Al cabo de varias sesiones en que el especialista expone gradualmente al paciente a las situaciones que le provocan miedo, termina por desensibilizarlo a ellas. Se afirma que la hipnoterapia cura las fobias con mayor rapidez que la psicoterapia tradicional.
Consejos de Naturopatía para la claustrofobia: El terapeuta prescribirá un régimen basado en el consumo de alimentos crudos, y quizá aplique las pruebas musculares de la kinesiología para determinar si existe una alergia alimentaria a la que pueda atribuirse el trastorno. Para el estrés se prescriben dosis altas de vitaminas del complejo B (hasta 50 mg dos o tres veces al día, reduciendo gradualmente las tomas a una sola al día). Se dice que la vitamina C también ayuda a prevenir los efectos del estrés; hay que tomar 200 mg con cada comida. Los complementos de cinc y manganeso pueden ser eficaces en combinaciones de 100 mg. La naturopatía a veces colabora con un psicoterapeuta para enseñar ejercicios específicos de relajación.
Consejos de Digitopuntura para la claustrofobia: El paciente puede relajarse dándose un suave masaje en la zona de la palma situada entre el pulgar y el índice de cualquiera de las manos.
Consejos de Entrenamiento Autógeno para la claustrofobia: Este sencillo método terapéutico favorece la relajación del cuerpo y de la mente, liberándolos del estrés y del comportamiento anormal que éste ha causado. Sólo un terapeuta competente puede impartir el entrenamiento, pero el paciente puede luego aplicarlo en casa sin dificultad.
Consejos de Homeopatía para la claustrofobia: El remedio de uso general es Argentum nitricum; del Aconitum se dice que beneficia a las personas que se angustian antes de someterse a una prueba severa y que temen a los espacios cerrados y a las multitudes; hay que tomar tabletas con potencia decimal de 30 cada 10 minutos hasta sentir alivio.
Consejos de Reflexología para la claustrofobia: El efecto de relajación general de esta terapia puede dar resultado en algunas personas pero es preferible buscar tratamiento profesional.
Remedios de Bach para la claustrofobia: Se emplea mímulo si el temor es específico; álamo temblón para una aprensión vaga; heliantemo si el padecimiento llega al pánico, y Remedio de urgencia para los ataques agudos.

La Ansiedad

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“Cuando entré en el ascensor me dije, tranquila, no ocurrirá nada. Sin embargo, no pude evitar empezar a sentirme mal, la boca seca, el corazón a cien por hora, el sudor frío y el ahogo. No podía dejar de pensar: ¿Y si me quedo encerrada? Se acabará el aire, no puedo aguantar, tengo que salir de aquí.  Por fin paró y la puerta se abrió. Entré en casa de mi amiga temblando. Poco a poco me tranquilicé. Sin embargo, cuando salí de su casa otra vez, bajé por las escaleras, no quería pasar por esa desagradable experiencia otra vez”.

La Claustrofobia es un miedo intenso a los lugares cerrados. El Manual diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV, APA, 1994) la clasifica dentro de los Trastornos de ansiedad como una Fobia Específica, es decir, un miedo intenso y específico a situaciones y objetos concretos. Cuando la persona se enfrenta a ese objeto o situación experimenta ansiedad intensa de forma inmediata. La persona tiende a evitar la situación fóbica, aunque reconoce que el miedo es excesivo o irracional. Se realiza el diagnóstico de fobia específica sólo si la fobia interfiere significativamente en la vida cotidiana del individuo. Dado que la claustrofobia es un miedo a los espacios cerrados, las situaciones que se evitan son ascensores, túneles, el metro, habitaciones pequeñas, técnicas de diagnóstico médico como el TAC, etc. La persona no teme la situación en sí misma, sino las posibles consecuencias negativas de estar en ese sitio. Los miedos más frecuentes son quedarse encerrado o la asfixia (Rachman, 1997). La mayoría de los espacios claustrofóbicos conllevan un riesgo de quedarse encerrado (por ejemplo en un ascensor) y una restricción de movimientos, por lo que las personas con claustrofobia suelen sentirse muy vulnerables cuando se restringen sus movimientos. El miedo a la asfixia suele aparecer porque las personas creen que no hay suficiente aire en un espacio cerrado.

Cuando una persona que sufre este problema anticipa que va a entrar o entra en un espacio cerrado experimenta una reacción de ansiedad intensa (falta de aire, palpitaciones, mareo, etc.). Debido a esto, normalmente se evitan los espacios cerrados. Por ejemplo, subir por las escaleras 12 pisos antes de usar un ascensor, negarse a que le practiquen un TAC incluso cuando es necesario, no utilizar el tren o el metro, etc. Como en otras fobias específicas, la respuesta de ansiedad disminuye considerablemente cuando la persona abandona el sitio cerrado.

Entre un 2 y un 5% de la población general sufre claustrofobia. Su inicio se asocia normalmente con haber vivido una experiencia desagradable en un espacio cerrado (por ejemplo, quedarse encerrado en un ascensor). Sin embargo, el miedo a los espacios cerrados también se puede adquirir indirectamente, por recibir información sobre experiencias desagradables en espacios cerrados o ver a alguien pasar por una experiencia de este tipo (Rachman, 1997).

Componentes: educativo, entrenamiento en respiración lenta, exposición en RV, prevención de recaídas

A quién va dirigido: A personas que sufran claustrofobia y que este problema les interfiera en sus vidas.

 

Puesto en marcha por nuestro grupo, consiste en explicación de lo que es la Claustrofobia, aclarando conceptos como miedo, ansiedad y fobia. Se enumeran las posibles razones del desarrollo del miedo a los espacios cerrados, y también se presentan los componentes del programa justificando su utilización.

El programa de tratamiento para la claustrofobia incluye la aplicación y enseñanza de algunas técnicas adicionales que complementan el componente principal de exposición en RV.

Entrenamiento en respiración: Consiste en aprender a cambiar un patrón de respiración rápida por uno de respiración lenta. Ante situaciones de alta ansiedad una respuesta común es hiperventilar, y con ello podemos provocar la aparición o intensificación de toda una serie de síntomas que no harán más que prolongar e intensificar la ansiedad. En el programa de tratamiento para la claustrofobia, se enseña una forma de respiración lenta que actúa como técnica de relajación, para ayudar a podremos afrontar la situación de una forma más serena y eficaz.

Técnicas de cambio de pensamientos: Un aspecto importante en nuestra reacción ante lo que nos ocurre o ante las situaciones con las que nos encontramos es el modo en que interpretamos esos sucesos o situaciones. Lo que pensemos acerca de las situaciones, el significado que les demos, es lo que va a determinar cómo nos sentimos acerca de ellas. En ocasiones, hacemos interpretaciones erróneas, y ello nos lleva a sentimientos de malestar. Con las técnicas de cambio de pensamientos intentamos hacer como un científico: probar hasta qué punto estábamos acertados o equivocados en nuestra interpretación de la situación. Encontrar modos alternativos de pensar acerca de lo que nos ocurre conduce a sentimientos menos perturbadores y nos permite afrontar mejor esas situaciones.

Exposición en RV: En primer lugar se presenta la técnica de exposición. La exposición consiste en ir abordando de manera gradual y progresiva las situaciones que producen miedo y ansiedad, permaneciendo en ellas hasta que el miedo o la ansiedad empiezan a perder intensidad. En el tratamiento para la Claustrofobia, se elabora una jerarquía individualizada de las situaciones temidas que la persona va afrontando progresivamente. Posteriormente se presenta la exposición en RV, que es el tipo de exposición que se va a utilizar en el tratamiento y sus ventajas frente a la exposición tradicional: es segura, en tanto que la persona (y el terapeuta) controlan en todo momento lo que ocurre en el ambiente virtual, cosa que en muchas ocasiones depende del azar en las exposiciones en vivo; se puede repetir la exposición a una situación todas las veces que sea necesario hasta conseguir que la ansiedad baje y la persona se habitúe a lo que teme; no es necesario abandonar la consulta, lo que supone un ahorro importante en tiempo y en desplazamientos; y, por último, permite diseñar “a medida” la jerarquía de exposición, con lo que la persona puede exponerse a prácticamente todas las situaciones posibles, e incluso a las imposibles. En el tratamiento para la Claustrofobia la persona dispone de todo un abanico de situaciones relacionadas con  situaciones de lugares cerrrados, que se suelen evitar. Todo esto se consigue a través de la inmersión y la navegación a través de los distintos escenarios que ofrece el programa de Realidad Virtual para el tratamiento de la Claustrofobia.

Primer escenario: La casa.

a) La primera habitación que nos encontramos tiene una puerta de salida a una terraza. También hay una ventana grande con persiana.

 

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b) En la segunda habitación no hay muebles ni ventanas y el techo y el suelo son oscuros. Además, una de las paredes de la habitación, cuando la persona decida hacerlo, puede desplazarse, haciendo un fuerte ruido. Esta pared móvil, permite que la habitación se pueda hacer más pequeña, hasta llegar a unas medidas de 1 x1 m.

 

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Segundo escenario: el ascensor.En este espacio virtual hay una amplia entrada desde la cual se puede acceder al ascensor pulsando un botón. El ascensor ha sido diseñado de modo que ofrece distintas posibilidades relacionadas con el miedo claustrofóbico, teniendo en cuenta distintos factores (tamaño, posición y posibilidades de bloquear el ascensor).

 

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Fuente: http://www.eita.uji.es/espanol/investigacion/claustrofobia/claustrofobia.htm

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Claustrofobia según Wikipedia

La claustrofobia (del latín claustrum -cerrado- y el griego φόβος, -fobia, miedo-) está considerada, por el Manual diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV, 1994), como una fobia específica dentro de los trastornos de ansiedad.

Al ser un miedo a los espacios cerrados, aquellos que la padecen suelen evitar los ascensores, los túneles, el metro, las habitaciones pequeñas, el uso de técnicas de diagnóstico médico como el TAC o la RMN. Y es que la persona claustrofóbica no tiene miedo al espacio cerrado en sí mismo, sino a las posibles consecuencias negativas de estar en ese lugar, como quedarse encerrado para siempre o la asfixia por creer que no hay suficiente aire en ese lugar. La mayoría de los espacios pequeños y cerrados suponen un riesgo de quedarse encerrado, como en un ascensor, y una limitación de los movimientos, por lo que las personas con claustrofobia pueden sentirse muy vulnerables al limitarles de esa forma los movimientos. Cuando una persona que sufre claustrofobia anticipa que va a entrar, o entra, en un espacio cerrado, experimenta una reacción de ansiedad intensa como falta de aire, palpitaciones o mareo. Debido a estos síntomas, normalmente se evitan los espacios cerrados. Por ejemplo, subir por las escaleras 12 pisos antes que usar el ascensor, negarse a que le practiquen un TAC incluso cuando es necesario, no utilizar el tren o el metro, serían algunos casos.

Como en otras fobias específicas, la respuesta de ansiedad disminuye considerablemente cuando la persona abandona el sitio cerrado.

Se estima que entre un 2 y un 5% de la población general padece de claustrofobia, originada generalmente por haber vivido una experiencia desagradable en un espacio cerrado (como quedarse encerrado en un ascensor). Pero también el miedo a los espacios cerrados puede adquirirse indirectamente, por recibir información sobre experiencias desagradables en espacios cerrados o ver a alguien pasar por una experiencia de este tipo, cabe resaltar que dichas personas que sufren de este trastorno mental deben evitar los espacios cerrados, ya que una vez que empieza este trastorno es difícil de controlar a la persona.[cita requerida]
[editar] Factores de Riesgo

Los siguientes factores de riesgo están asociados con una creciente probabilidad de desarrollar claustrofobia o ataques de ansiedad claustrofóbica.

Un antecedente de ansiedad o nerviosidad cuando se está dentro de un cuarto o espacio encerrado. Evitar continuamente las situaciones que provocaron ataques previos de ansiedad; la elusión repetida de hecho puede incrementar la probabilidad de un ataque claustrofóbico y su severidad.
[editar] Síntomas

Los síntomas pueden incluir aquellos típicos de un ataque de pánico:

Sudoración
Latidos acelerados
Falta de aliento o hiperventilación
Temblores
Aturdimiento o desmayos
Náuseas
Sensación de tener pavor, terror, pánico

Otras señales de claustrofobia incluyen: Buscar automática y compulsivamente por las salidas cuando se está en un cuarto o sentirse temeroso si las puertas están cerradas. Evitar los elevadores, subirse a trenes subterráneos o a aviones, o a un auto cuando hay mucho tráfico. En situaciones sociales donde hay mucha gente, permanecer cerca de las salidas

Experimentar cualquiera de estos síntomas no implica que se deban a la claustrofobia. Estos síntomas pueden ser causados por otras condiciones de salud, algunas de ellas potencialmente peligrosas.

Ejemplos donde se da la claustrofobia:

Cama solar
Cabina de teléfono
Metro
Bañera cerrada
Ascensor
Cuevas
Aviones
Autobuses

El tipo más común de tratamiento para la claustrofobia involucra asesoría de salud mental enfocada a vencer el miedo y a controlar las situaciones desencadenantes..

Los diferentes tipos de estrategias incluyen:

Técnicas de relajación y visualización diseñadas para calmar el miedo cuando se está en un ambiente claustrofóbico.
Terapia cognitiva del comportamiento (CBT, por sus siglas en inglés), una estrategia que involucra el aprender a controlar los pensamientos que ocurren cuando confronta las situaciones que inducen miedo de manera que cambie su reacción.

Wikipedia

 

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